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Mario Galantini y su nota: Tres Generaciones. La pasión por la hípica

Óscar Hernández

El relato recuerda al memorable triunfo de Liberal en el Latino de Palermo.

 

Acabamos de recibir la columna de Mario Galantini, quien nos recuerda una nota publicada hace seis años, titulada Tres Generaciones, que relata tres secuencias distintas de los triunfos peruanos. Interesante nota que invitamos a nuestros lectores a leerla.

TRES GENERACIONES

Por Mario Galantini

4 de Noviembre de 1973 (Lima, Perú):

Marito había alternado la tarde en lanzar los dados que determinaban el avance de cada uno de sus caballitos de juguete, con el lanzamiento de sus canicas a lo largo del amplio lobby de su casa, en carreras en que cada una de ellas, al igual que sus caballitos de plástico, tenía nombre propio y luchaba fieramente por arribar primera al otro extremo del lugar. Podía escuchar a sus amigos de barrio peloteando o a la voz de “ampay me salvo”, pero la idea de compartir esa jornada de sábado con ellos no le resultaba atractiva ese día. Más bien, tenía encendida a volumen excesivo la vieja radiola a tubos, a través de la cual normalmente sus padres se enteraban de las noticias acerca de lo que pasaba con el reciente golpe de estado en Chile, esperando la llegada de la hora en que la voz de Augusto Ferrando anunciara lo que acontecería con Tenaz y Santorín en el Pellegrini.

11 de Diciembre de 1993 (Lima, Perú):

Dieguito no parecía hoy interesado en pasar horas frente a la consola desafiando a Mario Bross, ni a compartir los campeonatos de GameBoy que sus amigos organizaban religiosamente todos los fines de semana en las tardes. De regreso de su clase en la academia de fútbol, prefirió pedir a su madre que sirva el almuerzo más temprano, y aun intentar resolver algunos problemas de su libro de matemáticas. Pero no pudo concentrarse. Su entusiasmo por tener frente a sus ojos la carrera de Buenos Aires a través de su flamante Sony Trinitron de 25” (y que podría haber grabado en su novísimo VHS) se desvaneció al enterarse que la carrera no sería transmitida en directo. En todo caso, el equipo de sonido de 4 cuerpos ubicado en la sala le llevaría las voces de Carlos Sarmiento y de Robalca. Ellos ya anunciaban que Kiyo Ami y Laredo se encontraban muy bien.

14 de Marzo de 2015 (Lima, Perú):

Joaquincito trataba en vano de demostrar a sus amigos las bondades y las emociones que acarreaba el juego de iHorseRacing. Para ellos, nada se comparaba a un Dragon Ball Z. Los Padrinos Mágicos en la Tablet también eran una mejor opción. Para Joaquín, sin embargo, había una guerra en su cabeza; la guerra que sostendría un caballo nacido en el Perú contra todos los demás. Call of Duty era un adefesio ante semejante reto. “Liberal”. Bonito nombre, pensó. Y pensó en un éxito. Aun mayor que el que obtenía Spiderman en las pantallas de Netflix. Correspondía cambiar de canal; correspondía encontrarse con el YO que sus amiguitos no entendían; correspondía encarar la eternidad feliz que su corazón intuía.

4 de Noviembre de 1973 (Buenos Aires, Argentina):

Un fornido y eufórico locutor peruano vociferaba y dejaba un relato para la posteridad: “¡Faltan 200, Santorín para todo el mundo! ¡Arriba Perú! ¡Santorín, no te pares negrito…! ¡Santorín, 9 cuerpos…! ¡Santorín! En el segundo lugar llega eeeel Good Bloke, y tercero El Botija, cuarto Tullieres. Repito: ¡qué grande Santorín! ¡Santorín nomás! ¡Santorín…para todo el mundoooooo!”

11 de Diciembre de 1993 (Buenos Aires, Argentina):

Un atribulado relator hípico argentino anunciaba al mundo: “100 metros finales… el 7A Laredo enseña el camino controlado (sic) por el 3 Double Paid. Pocos metros para el disco, el 7A Laredo mantiene ventajas apreciables sobre el número 9 que por el lado exterior de la pista, Much Better, va en busca del puntero, y cruzaron el disco”.

14 de Marzo de 2015 (Buenos Aires, Argentina):

El experimentado locutor peruano no podía haberse equivocado, aun ante la incredulidad de la fanaticada argentina: “Últimos 150, Don´t Worry, adelante, Liberal pasa al segundo lugar; Don´t Worry primero, Liberal por fuera que iguala, Liberal domina, Liberal (…) ¡Ganó Perú, ganó Talaverano (…)! ¡Impresionante; esto es histórico…!”.

Tres fechas diferentes:

- Hijito, qué te pasa. ¿Estás llorando?

- Sí mami, pero de emoción. ¡Ganó el caballo peruano! ¡Ganaaamooooos!

Tiempo actual:

Mario tiene una visión romántica de la hípica; alucina con el Río Pallanga que no vio y con los cracks peruanos que sí vio y que anhela volver a ver a menudo, pero le preocupa un futuro que no se torna claro, a la luz de su formación económica. Diego es un exitoso ejecutivo de marketing basado en Nueva York empeñado en promover la afición hípica, con un ojo permanente en Monterrico. Joaquín es solo un niño, un niño que espera cada martes su semanario hípico antes de ir al colegio. Los tres, sin embargo, comparten algo en común: vibraron y lloraron por el hecho que un pura sangre, nacido en el Perú, les hizo saber que su afición los acompañaría el resto de sus vidas.

 

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