Mario Gallantini: El Presidente de la Universidad

Óscar Hernández ,

Aquellos tiempo, cuando Lutz con Víctor Hugo Bardales, ganó el Latinoamericano en Caracas.

 

EL PRESIDENTE EN LA UNIVERSIDAD

Mediados de los años 80 fueron épocas apasionantes (así lo percibí) para la hípica peruana, en gran medida debido al surgimiento de una camada de grandes cracks, debido principalmente a la vigencia de la gran generación de 1984: Artigal, Galeno, Lurín, Lutz, Prince (en estricto orden alfabético). Justamente 1984 fue el año en que ingresé a la Universidad del Pacífico, y allí encontré a varios amigos aficionados a la hípica, con algunos de los cuales aun guardo estrecha amistad.

Octubre de 1986: el clásico “Presidente de la República” (pasto, 2600 metros) asomaba como el acontecimiento hípico del mes. Allí habrían de encontrarse el campeón Artigal (regresado ya de su periplo por  USA); su hermano entero, el mejor de la generación tresañera (hasta ese entonces, en ausencia de Mi Colorao, y sobre todo en el césped), Explorador; el también crack coetáneo de Artigal, Lurín (con sus problemas físicos pero casi imbatible en la pista), y la corredora enana Udima (generación 85), una fiera en el césped y que tenía pulmones para regalar. Completaban el lote, con opción aparentemente secundaria, Negrito (¡nada menos!) Starsky, Marfil y Koxinga.

Nos conocimos quizás tímidamente como hípicos en la universidad, con el celo que solemos guardar los burreros cuando alguien se nos presenta como similar (“este náufrago qué sabrá”). Como cuando NZ presentó ante este cronista en hora de recreo universitario sus credenciales (MG estaba en ese momento ensimismado con el análisis de Estudie su Polla):

  • Galantini, así que te gustan los caballos. Ya pues, a ver si hacemos una Mulita.
  • Hummmm, ya pe, cualquier día.

No solo NZ, en realidad, FJ, FP y DO eran aficionados de corazón, y posteriormente compartí inolvidables momentos hípicos con mis hoy entrañables amigos NZ y FP. Y así nos reconocimos, como los estandartes universitarios de una actividad que pocos entendían en nuestro entorno. Árabes, judíos y católicos compartiendo de la mejor manera una afición común. Hermoso.

Pero se venía el “Presidente de la República”, y algo había que decir. Y llegó la hora de las decisiones y los pronósticos. NZ apostó por la juventud y progreso de Explorador; FP, allegado a los Arias, no dudó en entregarle su voto a Lurín; FJ (el mayor del grupo) optó por la experiencia y clase de Artigal, mientras que MG (o sea, yo) se lanceaba con la atropellada de Udima. A falta de más opciones, DO se la jugó por “todos los demás”. Las cartas estaban sobre la mesa. La apuesta: no me acuerdo. Pero la risotada triunfal del lunes sería más que un premio mayor.

La historia ya está contada. Un carrerón donde se expuso lo mejor del purasangre: la garra. Ganó estrechamente Artigal en final de reclamo sobre Lurín (Artigal, cuando pasaba, lo abrió en los últimos 100). Muy cerca, Udima reclamaba mejor suerte por problemas en la curva. Más atrás, un Explorador que cumplió pero fue menos. Los demás, en su sitio (sorry DO).

  • FJ: les gané, hijos, jojolete. Artigal solo nomás.
  • FP: anda a besarle las rodillas a tus tíos los comisarios. ¡Fue un robo!
  • MG: casi la hago con una yegua de 420 kilos. ¡Ríndanme pleitesía!
  • DO: como hay dudas de trampa, no pago la apuesta.
  • NZ: ¿cuál es el pozo de la Mulita para esta semana?

El tiempo habría de colocar en el “Olimpo Hípico” a los cuadrúpedos protagonistas de nuestra historia: a Artigal como el crack que, cuando se convenció que lo era, se aferró a no perder con un entusiasmo solo comparable al de Lurín por superar sus problemas físicos y demostrar que no era menos que los “figurettis” de su generación (Artigal, Galeno, Lutz).

Los partidos de fulbito, en la única canchita que tenía la universidad, solían ser apasionantes y aguerridos entre los equipos de singular nombre que competían.

  • FJ: ¡Eeeeeyyyy! ¿Qué tienes, perdedor? Anda  a patear en la liga de Lurín.
  • FP: Presenta tu reclamo ante los comisarios que no distanciaron a Artigal.

Ambos jugadores terminaron expulsados en ese partido. El árbitro fue MG.

Mario Galantini Andrade

Octubre 2018.

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